grifos de acero inoxidable han estado ganando participación de mercado tanto en plomería doméstica como comercial por una buena razón. El material no se corroe como lo hace el latón o la aleación de zinc, no filtra nada en el suministro de agua y el acabado no se deteriora lentamente como lo hace el cromado cuando el metal base debajo comienza a reaccionar. Para cualquiera que trabaje en la selección de grifos, comprender dónde se encuentran las diferencias reales entre los productos le ahorra muchas dudas más adelante.
No todo el acero inoxidable es igual y el grado utilizado en un grifo marca una diferencia real dependiendo de dónde se instale. El grado 304 cubre la mayoría de situaciones residenciales y comerciales ligeras sin ningún problema: resiste las picaduras y manchas de la superficie que aparecen en las aleaciones de menor grado con el tiempo. El grado 316 maneja mejor las condiciones más exigentes, particularmente cuando se trata de agua clorada o aire salado.
Vale la pena saber cómo se fabrica el cuerpo antes de comprarlo. Los grifos fundidos salen de moldes; ese proceso se adapta a formas complejas y permite paredes más gruesas. Los forjados se martillan o presionan para darles forma, lo que produce una estructura interna más densa y tiende a resistir mejor el estrés físico. Los grifos fabricados se estampan y sueldan, un método de producción que cuesta menos pero crea puntos de unión cuya calidad varía según quién los fabricó y con qué cuidado. Ninguno de estos es un factor decisivo por sí solo, pero es útil saber cuál está obteniendo para que el precio tenga sentido.
Vale la pena precisar algunas especificaciones antes de cualquier compra:
La configuración del montaje es un detalle práctico que a veces se deja para demasiado tarde. Los grifos de un solo orificio necesitan una abertura previamente perforada. Las configuraciones de tres orificios admiten manijas frías y calientes separadas. Los diseños montados en la pared alejan completamente el cuerpo de la plataforma del fregadero, lo que algunos estilos de lavabos se adaptan bien y hacen que la limpieza sea considerablemente menos incómoda. Las placas de cubierta pueden cerrar la brecha cuando un grifo de tres orificios debe colocarse en un fregadero de un solo orificio, lo que resulta útil para reemplazar accesorios antiguos sin cambiar la encimera.
En entornos comerciales (cocinas, instalaciones sanitarias, baños públicos) un Grifo de acero inoxidable ofrece ventajas que van mucho más allá de la apariencia. El uso diario intenso, los requisitos de higiene y la necesidad de una superficie que no dependa de una capa protectora que pueda desgastarse con el tiempo hacen del acero inoxidable una opción práctica. En estos entornos, conseguir el caudal, el tipo de válvula y la configuración de montaje correctos suele ser más importante que en un baño residencial, donde el uso es más ligero y es menos probable que pequeñas discrepancias en las especificaciones causen problemas.